Binance, el mayor exchange de criptomonedas del mundo, no realizó la quema programada de Luna Classic (LUNC) para noviembre, la primera omisión desde que la práctica comenzó en marzo de 2023. La quema mensual, que destruye la mitad de las tarifas de trading de LUNC del exchange, es un componente clave de la estrategia de escasez de tokens de la comunidad de Terra Classic. Según datos de StatsBin, el lote de noviembre no se ha registrado, lo que genera preocupación entre los poseedores de LUNC.

Probable vínculo con el hackeo

El momento de la quema omitida coincide con la respuesta continua de Binance a un hackeo récord que desvió $6.3 mil millones de la plataforma. El FBI ha atribuido la brecha al grupo de hackers norcoreano TraderTraitor, los mismos responsables del ataque a Bybit a principios de año. Insiders de la comunidad sugieren que el exchange está priorizando la remediación de seguridad, incluida la transferencia de los holdings de LUNC a una cartera más segura, antes de reanudar el calendario de quema. Binance no ha comentado públicamente el retraso.

Reacción de la comunidad e impacto en el mercado

Los inversores de Luna Classic expresaron sentimientos encontrados. Dawid Skinder, colaborador del ecosistema Terra Classic, calificó la quema como “una señal importante de apoyo” y especuló que la pausa podría deberse a un problema operativo derivado del hackeo. Otro miembro destacado de la comunidad, conocido como “Vegas”, dijo que está en contacto directo con Binance y cree que el exchange está trabajando para proteger los activos de LUNC. En la última semana, el precio de LUNC cayó un 7,9 % hasta $0.0000417, manteniéndose un 99,99 % por debajo de su máximo histórico de $119.18.

Qué observar a continuación

Los observadores vigilarán los próximos pasos de Binance, incluida cualquier declaración oficial sobre el cronograma de la quema de LUNC y las mejoras de seguridad más amplias tras el hackeo. La comunidad también seguirá de cerca posibles cambios en la fórmula o frecuencia de la quema, así como cualquier escrutinio regulatorio que pueda surgir por la implicación del FBI en la investigación.